En medio de la crisis del patrimonio en Antioquia, el Ministerio de Cultura ha anunciado nuevas estrategias para preservar los bienes culturales. El reciente colapso parcial de una casa histórica en Marinilla, donde vivió el sacerdote y prócer Jorge Ramón de Posada, ilustra los desafíos que enfrentan estos inmuebles: procesos burocráticos complicados, falta de apoyo estatal y el desinterés de los propietarios.
La casa en cuestión, declarada bien de interés cultural, ha estado envuelta en un prolongado conflicto legal desde 1997, cuando sufrió daños por atentados dirigidos a la sede del partido Conservador del municipio. A pesar de las órdenes judiciales para su reparación, la falta de acción llevó a su colapso parcial recientemente. Este caso es un reflejo de los problemas más amplios que enfrentan los bienes patrimoniales en Antioquia y en todo el país.
Antioquia cuenta con ocho de los 45 Centros Históricos de Colombia, y muchos inmuebles patrimoniales en estos municipios han desaparecido en los últimos años. Según Ilona Murcia, directora de Patrimonio del Ministerio de las Culturas, aunque existen instrumentos para evitar el deterioro de estos bienes, su implementación ha sido insuficiente. Murcia destacó la existencia de regímenes especiales en los planes de ordenamiento territorial que podrían aliviar la carga tributaria y facilitar la reinversión en la conservación de estos inmuebles.
Entre las soluciones propuestas se encuentran las transferencias de derechos de edificabilidad, que permiten a los propietarios vender derechos de construcción a desarrolladores inmobiliarios para financiar las restauraciones. Este mecanismo, aunque presente en el POT de Medellín desde 2014, apenas comenzó a ejecutarse recientemente, lo que sugiere una necesidad de mayor exploración y aplicación por parte de las entidades territoriales.
El Ministerio también está revisando los Planes Especiales de Manejo y Protección (PEMP) de los Centros Históricos del país, con el objetivo de actualizarlos y hacerlos más ajustados a la realidad social y económica actual. Murcia subrayó que proteger estos bienes no debe implicar su congelamiento, sino permitir su uso práctico y beneficioso para los propietarios y las economías locales.
El caso de Antioquia es especialmente crítico, con municipios como Abejorral enfrentando situaciones extremas donde gran parte del casco urbano está en riesgo de ruina. Los propietarios, cansados de la inacción estatal, han recurrido a medidas extremas como dejar caer las casas o hacer intervenciones sin permiso.
En conclusión, es urgente encontrar soluciones concretas para preservar el patrimonio cultural y arquitectónico de Antioquia. Habitar o poseer una casa patrimonial debe ser visto como un privilegio y una oportunidad para mejorar la calidad de vida y no como una carga o maldición.
Fuente: El Colombiano